La propuesta

“Se necesita proyectar y promover un nuevo salto de civilidad como alternativa a la inercia y la ceguera de la política: la expansión del paradigma constitucional a nivel global.” Luigi Ferrajoli

Una utopía realista/necesaria

“Esta esperanza de tiempos mejores, sin la cual un deseo serio de hacer algo provechoso para el bienestar general jamás habría calentado el corazón humano, también ha tenido siempre influencia en el trabajo de los bien pensantes.” (Kant, Teoría y Praxis, III)

La propuesta de Luigi Ferrajoli por una Constitución de la Tierra no es una utopía en el sentido negativo de una ensoñación o una evasión intelectual de la realidad. Se trata de una utopía en el sentido positivo: un ideal normativo al cual debe orientarse la acción política.

Es el documento fundacional de una federación global, basada en principios vinculantes, gracias a la introducción de garantías e instituciones globales de protección:

  • La prohibición de producir armas para garantizar la paz.
  • La creación de un patrimonio común planetario para proteger los bienes vitales de la naturaleza.
  • Servicios sanitarios y educativos globales.
  • Un sistema fiscal global para financiar un estado de bienestar universal.
  • Un ingreso de base universal.
  • Un tribunal constitucional internacional que impida la arbitrariedad de los gobiernos y de los grandes poderes económicos.

En realidad, la verdadera utopía es pensar que se pueda continuar como ahora: la ilusión de que podamos seguir basando las democracias y el nivel de vida de sobreabundancia de las partes más privilegiadas del mundo en el hambre y la miseria del resto, en la fuerza de las armas y en el desarrollo ecológicamente insostenible de un sistema económico salvaje.

Un cambio de paradigma

La propuesta de Ferrajoli se basa en la siguiente premisa: los problemas globales a los que nos enfrentamos actualmente son producto, en gran parte, de la ausencia de límites a los poderes salvajes de los Estados soberanos y de los mercados globales. Y, a pesar de que la supervivencia de la humanidad depende de su solución, no forman parte de la agenda política de los gobiernos nacionales.

La gran crisis de nuestras democracias constitucionales se debe en gran parte a la  asimetría entre el carácter global de la economía y el carácter aún estatal de la política.

Por eso, es necesario construir un sistema jurídico supranacional que sea capaz, por un lado, de garantizar la paz, la sostenibilidad ambiental y los derechos fundamentales para todos y, por otro, de liberar a las democracias nacionales de la actual subordinación de sus gobiernos a los poderes económicos y financieros globales.

El proyecto jurídico de Ferrajoli adapta el paradigma constitucional a los desafíos del mundo global. En ese sentido, hace una ampliación de este paradigma en 4 direcciones:

1

Del constitucionalismo nacional al supranacional. Los estados naciones no tienen fuerza para limitar y vincular los poderes que rigen la economía globalizada.
Del constitucionalismo nacional al supranacional. Los estados naciones no tienen fuerza para limitar y vincular los poderes que rigen la economía globalizada.

2

Del derecho público al derecho privado. No sólo el poder del Estado, sino también el del mercado debe ser regulado por el derecho.
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3

De los derechos fundamentales a los bienes fundamentales. Se debe instaurar un patrimonio planetario que esté protegido de la mercantilización y se debe una regulación que proteja los bienes vitales y prohíba los bienes ilícitos.
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4

Del constitucionalismo liberal al social: la garantía de los derechos sociales en forma de un welfare global.
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El libro

El Libro “Per una costituzione della Terra. L’Umanita al bivio” nace del movimiento Costituente Terra y fue escrito durante la pandemia del Covid-19. Publicado en italiano por la editorial Feltrinelli en enero del 2022, actualmente está ya traducido a XXX lenguas.

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En XXX se publicará La Federación de la Tierra, 
que dará cierre a la propuesta de Ferrajoli.

En Abril de 2025 se publicó “Progettare il futuro. Per un constituzionalismo globale”, en donde Ferrajoli reafirma su propuesta. No se limita a denunciar los males del presente, sino que traza con claridad una vía de salida a la crisis de la democracia y de la justicia global. Una utopía necesaria, un proyecto político y jurídico que apunta a transformar el derecho internacional en una herramienta de verdadera protección de los bienes comunes y de la dignidad humana.